● TRENDS Sun 21 Jun. 2026 · 19:03 6 MIN read 630 words ⚠ Original piece in ES — translation pending

El olor que me sigue

La fragancia que me recuerda a mi padre, y a la tristeza que no se va

El olor que me sigue
PHOTO — STAFF · Jun. 21 1 / 1

Recuerdo el día en que mi padre se fue como si fuera ayer. Lo veo en la imagen que me hizo antes de partir, sonriendo y con su parfum favorito, Chanel No. 5, en el bolsillo de su camisa. Nunca imaginé que la fragancia que asociaba a la felicidad y la protección me resultaría en un tormento después de su muerte. Cada vez que la detecto, me invade una sensación de tristeza y nostalgia que no puedo ignorar.

La fragancia de mi padre se convirtió en una especie de trampa emocional. Me hace recordar momentos felices, pero también me hace sentir la ausencia de ese amor que tuve junto a él. Es como si la nariz hubiera conectado un interruptor que no podía apagar. La primera vez que me dieron cuenta de que la estaba oliendo, estaba caminando por la calle cuando una persona pasó a mi lado con un par de zapatos que olían a precisamente eso. Lo reconocí en un instante, como si me hubiera golpeado en la cara. Era un momento de paz, un instante en el que podía sentir su presencia, pero también fue el momento en que la realidad me golpeó de nuevo.

La gente me dice que el tiempo cura las heridas, pero no hay nada que el tiempo pueda hacer para que la pérdida de un ser querido deje de doler. La fragancia de mi padre sigue siendo la misma que antes de su muerte, pero ahora es un recordatorio constante de lo que ya no tengo. Me hace sentir como si estuviera atrapado en un tiempo que ya no existe.

El poder de la memoria y el olfato

El olfato es uno de los sentidos más poderosos que tenemos. Puede evocar recuerdos y emociones con mayor facilidad que la vista o el oído. Es como si la nariz fuera una llave que abre una caja de recuerdos y emociones que están almacenadas en nuestro cerebro. Cuando olisqueo la fragancia de mi padre, me recuerda a él como si fuera hoy, pero también me hace recordar la pérdida que experimenté cuando se fue. Es como si la nariz hubiera conectado un interruptor que no puedo apagar.

El camino hacia la aceptación

La aceptación es un proceso largo y difícil, pero es el único camino hacia la paz. No se trata de olvidar, sino de aprender a vivir con la pérdida. Es como si hubiera que aprender a caminar con un peso en el corazón, pero sin dejar que ese peso me defina. La fragancia de mi padre seguirá siendo un recordatorio constante de lo que ya no tengo, pero también es un símbolo de la vida y la memoria que compartimos. No puedo apagar el olor, pero puedo aprender a vivir con él.

GOOGLE ADSENSE — IN-CONTENT 728×90
— FROM THE NEWSLETTER

Get the next cover story, on the friday it drops.